Sigue dejando que tu sonrisa ilumine el mundo, al menos el mio.

Sigue dejando que tu sonrisa ilumine el mundo, al menos el mio.
Oceànica sensació.

domingo, 19 de junio de 2016

Necesito huir de esa facultad.

Ya notaba cómo me presionaba por dentro.
Ya notaba el desgarro.
Ya notaba los latigazos.
Ya notaba la caída.
"Ya era hora de notar."

Ya vienen exigiendo la comprensión que mi corazón no contempla, que mi corazón no fabrica, que mi corazón no necesita.  Ya vienen exigiendo exigir. "Tu no puedes. Tu no puedes. Tu no puedes. TU NO PUEDES." Deja de mirar, cierra el corazón con furia, aprieta los puños, y sonríe. Nada aquí tiene cabida, nadie tiene vuelta de rosca. Yo pensaba que era, pensaba que fui, pensaba que aquello que mi corazón no fabrica es precisamente porque no lo necesitaba.
Nadie tiene martillo o fuerza suficiente, nadie tiene agallas para escupir al viento. Aquí las cosas son lo que el determinado momento indica, y ningún instante es eterno, y mucho menos las vibraciones internas, los ecos de sonrisas, los fantasmas de playas, viajes e idas de cabeza. Que las vueltas siempre regresan y las hostias siempre caen del cielo.
Que los espejos de humo solo son absurdos, que todo tiene solución si la buscas, que nada es rotundo pero tampoco ambiguo. Que una cosa es querer haber querido y otra muy distinta pensar haber pensado. Que una cosa es la obligada sintonia y otra muy distinta el pensar haber pensado. Que nunca estamos solos, que nunca sabes cuándo.
Ahora queda, ya no la indignación y la cólera, sentimientos bastante sucios y desmedidos, no, tan solo hay en el suelo un trocito más de mi pequeño Ser.



Por otro lado, lo que me hace morir de frio y, tiempo atrás, fue el más cálido de los abrigos. No te pongas a dudar no gires la cabeza, aquí NADIE tiene vuelta de rosca.
No me digas ahora gris, antes del día de ayer fue dorado cálido, color humo, como nuestros diarios nocturnos. Aquí no hay suspiroo que valga, aquí se mueren las mariposas, las cucarachas y los sentidos.
Aquí el aburrimiento pide la cuenta y paga en metálico. Aquí parece que la empatía desapareció antes de configurarse. Aquí parece que no se sale de esos tiempos que quedaron muy atrás entre bancos de los parques, entre los veranos de agua salada y playas lisas, de la hora de volver a casa. Aquí parece impensable la ligera idea de creer que hubo un día que firmamos un pacto con el abandono y decidimos hacer café caliente por las mañanas.
Que no interesa, que solo está bien a las 14h y 21h, y un poco más si me apuras. Que siempre hay algún puto pretexto o justificación absurda para no cerrar la bocaza sin más. Ya no interesa.
Que ese viejo dorado, tal vez, fue un rojo oscuro intenso. Un fracaso escondido tras tanto tiempo cazando mariposas sin sentido.

Después de tanto tiempo leyendo poesía hasta la madrugada trasladándote a esos mundos. Ay, que bonito se leía por ese entonces. Que poquito costaba cerrar los ojos, y cuánto, cuánto valían los malditos sueños. Ay, esas noches a solas desnudándome con Benedetti, o los fantasmas del 27, o con mis poetas de trinchera. Ay, tantas noches escribiendo en verso en la palma de la mano. Ay, esas noches en las que mi dedo recorría con el mayor de los placeres las curvas de las más hermosas vértebras.

Ay dulces tiempos soñando con el arco de Elvira, con las noches de aulario de derecho y todas las maravillosas historias que mi pecho arrastra.



Tan solo merece la pena pararse un segundo a recordar lo que realmente merece la pena. Cuando el grito ya no es suficiente, ya no es la respuesta, solo cabe recordar que el único que va a luchar por uno mismo ERES TÚ. Que nadie más sacará mis garras, mis dientes y mis hostias. Que aquí NADIE tiene vuelta de rosca.

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